
El pasado 01 de MAYO de 2026, a las 18:00 horas, la sala de Malabar en Veles e Vents fue testigo del inicio del verano con la comunidad Touché, sus Djs residentes y Dj Vielo.
Hay noches que una no planea y que, sin embargo, terminan diciendo mucho más de una etapa de la vida que cualquier plan perfectamente organizado. Así fue la del 1 de mayo en Malabar, en Valencia, donde Touché convirtió una fiesta frente al mar en algo más profundo: un punto de encuentro, una sensación de pertenencia, una forma inesperada de sentirse un poco menos lejos de casa.
La noche tuvo precisamente ese sabor. El de los descubrimientos que llegan casi sin buscarlos, en el momento justo. Lo que parecía una salida más terminó convirtiéndose en una experiencia mucho más íntima: la de encontrarse, en plena costa valenciana, con una comunidad francesa viva, curiosa, abierta… con esa manera tan nuestra de mezclar ligereza y profundidad sin darnos cuenta.
Esa mezcla de emoción, búsqueda y libertad se sentía en el aire durante toda la noche
Porque estar de Erasmus no es solo cambiar de ciudad. Es vivir dentro de un paréntesis. Todo es nuevo, todo es posible, y al mismo tiempo, todo parece un poco efímero. Se conoce gente rápido, se crean vínculos intensos, y entre una conversación y otra, aparecen preguntas que casi nunca se dicen en voz alta: ¿quién está aquí solo de paso?, ¿quién vino a estudiar y acabó encontrando algo más?, ¿quién piensa volver… y quién empieza a imaginar que quizá Valencia también podría ser su lugar?
El escenario también tenía mucho que ver. Malabar, frente al mar, con el horizonte completamente abierto y la luz dorada cayendo sobre el agua, ofrecía mucho más que un simple decorado bonito. Había algo casi cinematográfico en la escena. Antes incluso de que la música subiera de intensidad, ya se percibía esa energía especial. La gente llegaba poco a poco, se miraba, se reconocía sin conocerse. Había ganas de bailar, sí, pero también de coincidir, de formar parte de algo.
La programación musical acompañó esa construcción con mucha naturalidad. Desde las 18:00, los sets de Charnaix, Fernando Rise, Lamz, Martyn B y Marcantonio fueron guiando la noche sin brusquedad, dejando que todo se instalara poco a poco. Había una progresión suave, elegante, casi intuitiva.

Y después llegó el momento de DJ Vielo.
Franco-caboverdiano, nacido en Villepinte en 1988, DJ Vielo lleva años construyendo su universo entre Europa y África. Su sonido afrobeat, afroclub, dancehall y música urbana festiva tiene algo magnético, casi físico. En Malabar, pasada la medianoche, eso se sintió de inmediato.
Su set marcó un cambio claro. Más intensidad, más conexión, más verdad. Las transiciones eran limpias, los ritmos irresistibles, y la reacción del público fue instantánea. En ese momento, todo se volvió muy simple: estábamos ahí, juntos, completamente dentro.
Y quizá ahí es donde la experiencia se vuelve realmente especial. En esa sensación de estar rodeada de desconocidos y, aun así, sentir que durante unas horas todos compartimos exactamente lo mismo.

Tal vez por eso la noche tocó algo tan profundo. Porque resume muy bien lo que significa vivir un Erasmus en Valencia: descubrir lugares que parecen irreales, dejarse llevar por planes que no estaban previstos, encontrarse con personas que vienen de lugares distintos pero sienten parecido. Estudiar, aprender, salir, explorar… e intentar entender qué hacer con todo lo que está pasando por dentro.
Touché consiguió algo más que organizar una fiesta. Creó un espacio. Un lugar donde el idioma, la música y las ganas de vivir coincidían de forma natural. Para quienes estamos lejos de casa, eso tiene un valor especial.
Al final, eso fue lo que me llevé de esa noche. No solo el mar, ni la música, ni la belleza del lugar, sino la sensación de haber reconocido algo propio en los demás.
Y quizá ahí esté la fuerza de ciertas noches: empiezan sin expectativas… y terminan convirtiéndose en recuerdos que explican una etapa entera.

Redactado por: Noeline Guidon




